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La colección del Museo del Prado (Madrid)

  • Foto del escritor: Miriam Bueno
    Miriam Bueno
  • 11 jun 2025
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 26 jun 2025

El Museo del Prado (Madrid, España) hunde sus raíces en las colecciones reales formadas durante los siglos XVI y XVII. A diferencia de un enfoque enciclopédico o sistemático, el coleccionismo de los Austrias respondió al gusto personal de los monarcas, quienes buscaban rodearse de obras de sus artistas predilectos.

El primer pintor coleccionado por los monarcas españoles, sobre todo Carlos I y Felipe II, y el pilar sobre el que se erigió la colección real, fue Tiziano. Con él se inauguró una preferencia por la pintura veneciana, caracterizada por la primacía del color y una fuerte carga emotiva y sensual. Esta elección marcó el rumbo estético de la colección real durante décadas.

A partir del siglo XVI, otros artistas y escuelas comenzaron a incorporarse. Felipe II mostró un marcado interés por la pintura flamenca del siglo XV, mientras que Felipe IV amplió significativamente los fondos: no solo encargó obras a maestros contemporáneos como Rubens, Velázquez o Van Dyck, sino también a José de Ribera, Nicolas Poussin, Claudio de Lorena y a varios pintores italianos. Fue él quien completó las lagunas del Renacimiento italiano no veneciano, incorporando nombres fundamentales como Rafael, Parmigianino o Correggio.


Con la llegada de los Borbones en el siglo XVIII, la colección se enriqueció con pintura francesa, reflejo de los nuevos lazos dinásticos. Durante buena parte de ese siglo, fueron artistas extranjeros quienes dominaron la escena cortesana. Italianos y franceses fueron protagonistas hasta que, con la llegada de Goya, un pintor español volvió a ocupar el lugar central en la corte.


El impulso definitivo para la creación del museo vino de la mano de Fernando VII, con el decisivo apoyo de su esposa, María Isabel de Braganza. Ya en 1814, el monarca mostraba su voluntad de abrir una galería pública, ofreciendo el Palacio de Buenavista a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para albergar obras tanto de la Academia como de la colección real. Finalmente, se eligió el edificio diseñado por Juan de Villanueva para el Real Gabinete de Historia Natural, que hubo de ser remodelado tras los daños sufridos durante la guerra contra Francia.

Maria Isabel de Braganza Prado
María Isabel de Braganza como fundadora del Museo del Prado

A lo largo del siglo XIX, los artistas españoles comenzaron a mirar hacia el extranjero, formándose sobre todo en Roma y París. Al mismo tiempo, la colección del Prado fue creciendo gracias a la incorporación de fondos procedentes de otros museos, como el desaparecido Museo de la Trinidad o el Museo de Arte Moderno, así como por medio de importantes donaciones privadas, como las de Pablo Bosch, Pedro Fernández Durán o Ramón de Errazu.


La colección permanente del Prado concluye cronológicamente en 1881, año del nacimiento de Pablo Picasso, una figura que marca simbólicamente el comienzo de la modernidad artística.


No obstante, el Prado no es únicamente un museo de pintura. Su colección incluye también destacadas piezas de escultura y artes decorativas, que abarcan desde la Antigüedad hasta el siglo XIX, como el llamado "Tesoro del Delfín". Todo ello convierte al museo en un testimonio excepcional del gusto artístico de la monarquía española y en una de las pinacotecas más importantes del mundo.

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